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La obsesión de escribir: ¿Vocación o trastorno obsesivo?

«Para un escritor, en su profesión, solo hay un principio y ningún final. Así lo veo.»

Todo fluye, o debe fluir, como si la vida fuera, eso, el reloj que marca las horas, los minutos y sus segundos. Sin el complejo del «Eterno Retorno» de Nietzsche del que os hablaba hace poco. Siempre pa´lante.

Tengo un TOC (y se llama Literatura)

En alguna ocasión lo he dicho: creo que tengo un TOC (trastorno obsesivo-compulsivo) con esto de juntar letras. Es una necesidad que nunca se sacia.

Me corren muy fácil las ideas, las historias, los paisajes y las palabras en el cerebro. Y mientras las yemas de los dedos se mantengan, creo que voy a estar a la par. Seguiré haciéndolo —escribir— hasta que la muerte me lleve, tenga los ojos que tenga (como diría Pavese).

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Escribir para que te lean (o no)

Tampoco sé si le interesará a más o menos gente lo que tengo que decir. A veces, la duda asalta. Pero luego ocurren pequeños milagros. Como ese mensaje que me llegó a través del canal de YouTube de Actually Notes elogiando mi trabajo.

Comentario elogioso en YouTube sobre José Carlos Bermejo
A veces, un comentario de un desconocido es la mejor gasolina.

Y uno se siente feliz. Y agradecido. Y le ayuda a seguir, aunque no haga falta porque, ya digo, tengo un TOC.

El escritor ‘negro’ y el escritor ‘visible’

Uno escribe para que le lean. Por suerte, en mi trabajo «oficial» (el que paga las facturas), me leen mucho, pero a menudo como un «negro» literario. Llevo años redactando discursos, artículos y entrevistas para otros.

¿Me importa? No demasiado. Sigo haciendo trabajos interesantes con el ánimo de que sean útiles. Eso es, finalmente, lo que da sentido a todo este pequeño disparate que es mi TOC-TOC: sentirse útil.

Aun con todo, me siento un privilegiado. He conseguido hacer de mi obsesión una forma de vida saludable, que ahora además comparto en mi podcast ‘Literatura con Aristas’.

✍️ ¿Estás empezando a escribir?

Si sientes este mismo «TOC» pero te bloqueas al empezar, he preparado una guía sobre los 5 errores que delatan a un escritor novato. Evítalos y estarás más cerca de que te lean.

El gol de la frase perfecta

Más allá de que la venta de mis libros sea alta, baja o efímera, lo fundamental se encuentra en el hálito que deja un texto bien escrito.

Redondear una frase es lo más parecido a meter un gol por la escuadra. Es subir a la cumbre más alta. La suerte es tener salud para describir hechos, sentimientos, soledades y alegrías.

Si nunca has escrito, te pido que lo hagas. Es una experiencia que abre rutas inexploradas en ese cerebro esponjoso que todos tenemos. Hazlo, de lo contrario, me enfadaré. 😜

Un regalo final: Cesare Pavese

Para concluir, un poema del gran Cesare Pavese. Si quieres escribir, lee poesía. Está armada con la argamasa con la que se componen las formas geométricas. A los jóvenes, además de enseñarles a hacer derivadas, deberían enseñarles a escribir poesía.

Pavese, un gran tipo poco conocido. Sintió que la vida no le quería y eso que ganaba los premios literarios más reputados. ¡Qué pena! Ya, cuando le vea, le diré…


P.D.: La foto que ilustra esta reflexión (la de mi cabecera) es de Salvador Pumares, un gran fotógrafo y amigo de la adolescencia alicantina. Creo que yo tenía 17 años. Lucía mejor, aunque escribía bastante peor. 😀