La literatura siempre ha sido un arte solitario: una persona, un papel (o una pantalla) y su imaginación. Pero, ¿Qué pasa cuando invitamos a una máquina a ese proceso creativo? ¿Es una herejía o la evolución natural del «hombre orquesta»?
Como muchos ya sabéis, recientemente decidí embarcarme en un experimento narrativo arriesgado: publicar «No somos tan viejos», un relato de género Noir donde la atmósfera no solo se describe con palabras, sino que se visualiza mediante imágenes generadas por Inteligencia Artificial (IA).
Hoy quiero contarte los entresijos detrás del proceso: los prejuicios, las dificultades técnicas y la respuesta a la gran pregunta: ¿Puede realmente una IA captar el alma de una historia literaria?
Galería: Adéntrate en la atmósfera Noir
Aquí puedes ver algunas de las escenas que acompañan al texto, creadas digitalmente para capturar la esencia gritty de la historia:




El conflicto: ¿Arte o algoritmo?
Antes de empezar, tuve que enfrentarme al «elefante en la habitación». El uso de herramientas generativas (como Midjourney o DALL-E) puede generar intensos debates -a parte del ético, por mí superado-; el artístico.
Me incliné por la IA de Google AI Studio, que funciona perfectamente, prácticamente como el amigo inteligente que desea cualquier humano. Gracias a ella (o él), para el caso es lo mismo, pude componer el relato gráfico, el texto -ya sabes-, es completamente mío; publicado en un periódico norteamericano a principios de este siglo -que viejo me hace la vida- (La Visión de Georgia Newspaper); y en una recopilación de relatos (Retazos de MUndo INcoherente), que se ha traducido al inglés y al portugués.

De la palabra al ‘Prompt’: Dirigiendo a la máquina
Muchos creen que usar IA es pulsar un botón y listo. Nada más lejos de la realidad. Ilustrar literatura requiere convertirse en un «Director de Arte» muy exigente. La máquina no entiende de «melancolía» o de «miradas perdidas» si no sabes pedírselo con precisión técnica. Y ese fue el principal problema, enmarcado en los rostros de los personajes. ¡Que son 4! Tuve que escribir muchos prompts (instrucción, pregunta o texto que se le da a una Inteligencia Artificial (IA) para guiarla y obtener un resultado específico), pero por fin ¡Lo conseguimos! Al menos con un acierto es similitud muy respetable.
«Lo más difícil fue mantener la consistencia de los personajes…»
El estilo Noir: Donde la IA brilla (y donde falla)
El género negro (Noir) tiene unos códigos visuales muy marcados: contrastes fuertes, sombras alargadas, humo, lluvia, gabardinas… Curiosamente, descubrí que la Inteligencia Artificial se lleva muy bien con esta estética, pero tiene problemas con la sutileza. U otros problemas de «ubicación». Fíjate en la imagen 😀
La IA había captado correctamente la situación, pero desubicó a los personajes. Una pena porque el conductor tenía el rostro preciso, su gorra; y el supuesto paro cardiaco que le comienza a dar a uno de los personajes. No haré spoiler de la narración, claro…

El Resultado: Una «Ficción Híbrida»
El resultado de este experimento es lo que llamo Ficción Híbrida. No es un cómic (no hay bocadillos), ni es una novela ilustrada tradicional. Es una narración donde la imagen marca el ritmo de lectura y la atmósfera.
En «No somos tan viejos», la historia de estos cuatro gángsters jubilados cobra una dimensión nueva gracias a este apoyo visual. La vejez y la decadencia se palpan en las texturas que la tecnología ha ayudado a crear. Las emociones, también. Recordemos, es un atraco perpetrado por cuatro tipos que, en edad, suman casi trescientos cincuenta años. O más.
Juzga tú mismo el resultado
He puesto este experimento a la venta por un precio simbólico (o gratis en Kindle Unlimited) para que puedas ver cómo texto e imagen sintética pueden convivir.
Conclusión: ¿El fin de los ilustradores?
Rotundamente no. Mi experiencia me dice que la IA es una herramienta poderosa para autores independientes que quieren explorar nuevos formatos, pero carece de la intencionalidad humana intrínseca. Sin embargo, abre una puerta fascinante para que los escritores podamos visualizar nuestros mundos de una forma que antes era económicamente imposible.
También te digo que voy a repetir la experiencia. Sé que muchos de mis relatos gustan, también sé que mucha gente no quiere leer o le da pereza. Ilustrar un relato es atraer a ese tipo de público que, en realidad, está ansioso por conocer nuevas historias: emocionarse, llorar, reír, recordar…
¿Y tú? ¿Leerías una novela ilustrada por una máquina o prefieres la imaginación pura?
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