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Si Bukowski o Wilde publicaran hoy: ¿Cancelados o Bestsellers?


Vivimos tiempos extraños. Tiempos en los que hay gente con una lupa (y mucho tiempo libre) revisando los libros de Roald Dahl para quitar la palabra «gordo» y sustituirla por «enorme». Tiempos en los que James Bond ya no puede ser tan mujeriego y en los que ofenderse se ha convertido en deporte olímpico.

En este escenario de piel fina y «lectores de sensibilidad» (una profesión que, si me lo preguntan, suena a inspector de hacienda del alma), me ha dado por pensar en mis dos grandes referentes literarios.

Si Oscar Wilde o Charles Bukowski mandaran hoy un manuscrito a una editorial moderna… ¿Acabarían siendo Bestsellers mundiales o serían cancelados en Twitter antes de la hora del vermú?

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Oscar Wilde: El primer «cancelado» de la historia

Empecemos por el dandi. Muchos creen que la «cultura de la cancelación» es un invento de la Generación Z, pero Oscar Wilde fue el OG (Original Gangster) de los cancelados.

En 1895 no te cerraban la cuenta de Instagram; te metían en la cárcel de Reading dos años a realizar trabajos forzados. Su delito: «actos inmorales». Básicamente, ser él mismo -con gustos homosexuales-  en una época victoriana hipócrita hasta la médula. Puedes conocer más sobre Wilde en este post.

Hoy en día, Wilde no iría a la cárcel por ser gay (afortunadamente), pero su lengua afilada le traería problemas. Wilde era elitista, mordaz y se reía de la moralidad pública. Imagino a un editor actual diciéndole:

—»Mire, Sr. Wilde, en ‘El Retrato de Dorian Gray’, eso de que la juventud es lo único que vale… es un poco edadista. Y Lord Henry es muy tóxico. ¿Podríamos hacer que Dorian se recicle y done sus cuadros a una ONG?»

Wilde habría respondido con una frase genial, pero le habrían  terminado quemando en la hoguera digital. Eso sí, no en un primer momento, para que te cancelen primero tienes que se grande, que te escuchen,  que se asombren, que descoloques… Para luego dilapidarte.

Ese primer momento de gloria es el que narro en mi novela Wilde Encadenado. Cuando Wilde era adulado, hasta que la sociedad encontró la excusa para encadenar al genio que se sale del redil. Y eso que, por ejemplo,  Wilde impuso desde la dirección de una revista femenina -en la que duró poco tiempo-: “la opinión de las mujeres sobre cualquier tema de literatura, arte y vida moderna«. O le dio por pensar en la contaminación de las fábricas de su tiempo. Todo un adelantado a la Agenda woke-2030. No le sirvió.

Wilde Encadenado

La historia del Wilde real (y su estafa en NY)

Antes de ser cancelado, fue timado. Descubre mi thriller histórico sobre su viaje a América.

Ver novela →

Charles Bukowski: La pesadilla de RRHH

Si lo de Wilde sería complicado, lo de Bukowski sería directamente un episodio de Black Mirror. Hank es la antítesis de lo «políticamente correcto».

Imaginad a un editor de hoy leyendo Cartero o Mujeres. El informe de lectura sería algo así:

  • «El protagonista bebe demasiado (glorificación del alcoholismo).»
  • «El trato a las mujeres es cosificador (misoginia).»
  • «El lenguaje es soez (falta de vocabulario inclusivo).»
  • «Sugerencia: ¿Podría Chinaski beber kombucha y apuntarse a yoga?»

Bukowski escribía desde las tripas, desde la suciedad, desde la resaca. Y eso es lo que le hace eterno. Porque la vida, amigos míos, a veces es sucia y tiene resaca. Querer limpiar la literatura es como querer limpiar un vertedero con toallitas de limón: huele mejor, pero sigue siendo basura.

Yo adoro a ese viejo indecente. Tanto que no pude resistirme a escribir un relato homenaje, «El Detective y la Mujer», incluido en mis Retazos de un mundo INcoherente, e incluso le puse voz a varios de sus poemas. Sirva este de ejemplo: «Si consideramos»  Un videopoema que ha tenido bastante éxito (ni un «no me gusta» -no sea tú el primero-; y bastantes likes ). Un poema brillante, quizás porque todos nos sentimos un poco rotos a veces, pero encontramos una luz iluminadora, como no podía ser de otra forma.

🎬 Videopoema: «Si consideramos»

Voz y edición: José Carlos Bermejo

¿El Veredicto? Serían Bestsellers (a escondidas)

Mi teoría es la siguiente: Si publicaran hoy, Twitter los odiaría al 50% -lo mismo que está la sociedad polarizada-, pero Amazon los amaríaPorque le encanta vender libros, y los venderían ¡Vive Dios! ¡Lo siguen haciendo!

Una parte de los lectores está cansada de historias asépticas, de personajes que piden permiso antes de entrar y de tramas diseñadas por comité para no ofender a nadie. ¡Basta ya de Asambleas donde opinar por todo en común, cuando solo quieren que sigas la opinión del líder!, que suele ser un gilipollas o una gilipollas, según. Conozco a unos cuantos que, incluso, llegaron a concejales de ayuntamiento. No os los presentaré. Lo JURO.

Cuando leemos, queremos verdad -o deberíamos quererla-. Queremos el ingenio afilado de Wilde que corta como un bisturí y queremos la crudeza de Bukowski que te golpea como un trago de whisky barato, pero contundente.

La literatura inocua no deja huella. La literatura peligrosa, sí.

Como escritor, intento aplicar esa lección (con mi propia voz, claro, que el hígado de Bukowski es inimitable). Ya sea en el Londres victoriano o en un atraco geriátrico con ilustraciones producidas por la IA, busco que la historia tenga aristas. Que raspe un poco al tragar.

🧠 Y tú, ¿eres de los que reescribiría los clásicos o de los que prefiere la versión sin censura? 🧠


¿Buscas lecturas que no piden perdón?

Si te gusta el sarcasmo, el thriller y la historia, echa un vistazo a mi biblioteca personal.

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