Han pasado años y todavía hay muchos seguidores de la serie discutiendo sobre el final de Lost (Perdidos). Unos dicen que fue una obra maestra espiritual, con un final alegórico; otros dicen que fue una tomadura de pelo monumental y que a los guionistas les entraron las prisas, se fueron a por tabaco; y no volvieron. Creo que estos últimos estaban más frustrados porque la serie terminara que por su final intrínseco.
Si eres escritor, Lost es una de tus Biblias. Te enseña todo lo que hay que hacer para enganchar a una audiencia mundial… y todo lo que NO hay que hacer si quieres salir vivo de la firma de libros.
Diseccionemos la isla, el oso polar y el humo negro para aprender. ¿Fue genialidad o improvisación? (Spoiler: Fue ambas).
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La «caja misteriosa» (The mystery box)
J.J. Abrams, el creador del concepto, tiene una filosofía: «El misterio es más importante que la respuesta». O sea, lo importante no es qué hay dentro de la caja, sino la emoción de no saberlo.
Lost basó 6 temporadas en abrir cajas:
—¿Qué es el humo negro?
—¿Por qué hay un oso polar?
—¿Qué pasa si no pulsas el botón?
Como escritor de suspense y misterio, debes aprender esto: generar preguntas es fácil. Lo difícil es dar respuestas que estén a la altura de las expectativas que has creado. Lost creó expectativas imposibles.
Los recursos que nos volvieron adictos
1. La estructura temporal (Flashbacks)
Antes de Lost, la mayor parte de las series eran lineales. Ellos inventaron la estructura de «Conocemos al personaje en el presente a través de su pasado».
Esto permitía que un personaje odioso (como Sawyer) se volviera entrañable cuando veíamos su infancia traumática.
Lección: El lector perdona los defectos del personaje si entiende la herida que los causó (el Backstory).
Con matices, y humildemente, en mi novela Wilde Encadenado utilizo este recurso. Oakley es un personaje odioso y repulsivo en un principio, pero según avanza la narración, vamos conociendo cuáles son sus motivaciones y conocemos su difícil infancia en el barrio más peligroso del Nueva York donde llega como inmigrante. Cuál es su trabajo en el ayuntamiento a las órdenes del alcalde y cómo se siente al ser un trabajador necesario por hacer trabajos sucios, pero contingente. Al final (spoiler), la mirada del lector sobre el personaje cambia, pero va haciéndolo progresivamente.
2. El Cliffhanger constante
Volviendo a Lost, cada episodio terminaba con una revelación que cambiaba el juego («Tenemos que volver», «No es el barco de Penny»). Usaron el Cliffhanger como arma de destrucción masiva contra nuestro sueño.
3. El MacGuffin infinito
Los números (4, 8, 15, 16, 23, 42). La escotilla. La iniciativa Dharma. Eran MacGuffins de libro: objetos que movían la trama pero cuyo significado real era difuso.
🏝️ Un misterio cerrado (Prometido)
A diferencia de los guionistas de Lost, yo sí tenía el final pensado antes de empezar a escribir. En ‘Li es un infinito de secretos’, el protagonista despierta en un encierro tan inexplicable como la Isla, pero te prometo una cosa: aquí todas las piezas encajan al final. Sin osos polares inexplicables.
El Final: ¿Por qué dividió al mundo?
Aquí está la clave para cualquier escritor. El final dividió a la audiencia en dos grupos:
Grupo A: Los «Plotters» (Amantes de la Trama) → DECEPCIONADOS 😡
Esta gente veía la serie por los misterios. Querían saber la explicación científica de la luz, los viajes en el tiempo y la fertilidad en la isla.
El final, que fue espiritual y metafísico («Lo importante es que estamos juntos en la iglesia»), les pareció una estafa. Sintieron que no se habían respondido las preguntas lógicas.
Grupo B: Los «Pantsers» (Amantes de Personajes) → SATISFECHOS 😭
Esta gente veía la serie por Jack, Kate, Locke y Hurley. Les importaba un pimiento la isla; les importaba la redención de los personajes.
El final les dio un cierre emocional perfecto. Todos se perdonaron y avanzaron. Lloraron a mares.
La Lección: No puedes contentar a todos (pero intenta cerrar las tramas)
Lost demostró que puedes sostener una historia solo con personajes carismáticos, incluso si la trama hace aguas. Pero también nos enseñó el peligro de escribir sin brújula.
Si prometes un puzle de ciencia ficción, no puedes terminar con un abrazo religioso. O sí puedes, pero la mitad de tus lectores te odiarán para siempre.
✈️ Y tú, ¿de qué bando eres? ¿Te gustó el final de Lost o sigues esperando que te expliquen quién disparaba desde la canoa? Te leo en comentarios (Namasté y buena suerte).
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