Wilde Encadenado. La novela

febrero 6, 2018

Wilde Encadenado una novela de Jose Carlos Bermejo

Wilde Encadenado una novela de Jose Carlos Bermejo
Wilde Encadenado, una novela de Jose Carlos Bermejo

WILDE ENCADENADO es una novela de intriga basada en hechos reales: Enero de 1882, ÓSCAR WILDE visita Norteamérica para pronunciar una serie de conferencias en las que explicará qué es el esteticismo. En Nueva York es TIMADO. Esto es lo que pudo ocurrir. O no


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Lee el prólogo de LUIS ANTONIO DE VILLENA

¿Qué es WILDE ENCADENADO?

WILDE ENCADENADO es una novela de intriga basada en hechos reales: Enero de 1882, ÓSCAR WILDE visita Norteamérica para pronunciar una serie de conferencias en las que explicará qué es el esteticismo. A su llegada a Nueva York es TIMADO, como se puede leer en muchas de sus biografías, aunque no se sabe qué ocurrió con certeza. Este TIMO es el que recreo en la novela y es el hilo conductor de la trama

Sinopsis
Wilde Encadenado cuenta la búsqueda de la respuesta a una pregunta eterna:
¿cuál es el sentido de la vida?

Estamos en enero de 1882, cuando Óscar Wilde visita Norteamérica para pronunciar una serie de conferencias en las que intenta explicar qué es el esteticismo, su filosofía y esencia: cómo convertir el Arte y la Belleza en un motivo de felicidad y en el leit motiv de la existencia; liberados los preceptos morales y sociales imperantes en el desarrollo de la deshumanizada sociedad industrial. El Arte por el Arte sin más vocación que lo bello sobre todas las cosas.

La gran expectación que atrae Wilde a la pudiente sociedad de la época también cautiva a la joven e idealista Lisa Lee Cotton, propietaria de una librería en Pebbletown, localidad del Medio Oeste norteamericano. Sumida en una continua crisis existencial e intentando mejorar las ventas de su negocio, invita al joven esteta a visitar su establecimiento para que pueda trasladar sus seductoras y novedosas ideas. Pero no será Wilde el que acuda, sino el violinista León Goblin, quien usurpa la identidad de aquél, junto a Theodor Oakley, después de un infructuosa estafa alrededor de una singular partida de póker jugada en la misma noche en la que Wilde pronuncia su primera conferencia en Nueva York.

El devenir de la narración nos llevará a conocer los detalles del viaje hasta Pebbletown de estos dos truhanes sin fortuna; de cómo la impostura va creciendo y cómo, contra pronóstico, es posible dilucidar los misterios que acontecen a la vida y encontrar su verdadero y auténtico sentido.

¿Por qué leer WILDE ENCADENADO?

Como LUIS ANTONIO DE VILLENA ESCRIBE en el PRÓLOGO, WILDE ENCADENADO es esencialmente ficción, “y muy buena y amena ficción”.

Esta novela os va a gustar a aquellos de vosotros y vosotras, quienes amáis a Óscar Wilde, uno de sus protagonistas, más allá de su literatura: el esteticista, el hombre que intentó ya no solo que vistiéramos de otra forma sino que, además, pensáramos de otra manera.

Os va a gustar a vosotros, que os entusiasman las historias de intriga, donde algunos personajes son supuestamente villanos, pero resultan lo contrario.

A vosotros, que preferís que la trama se imponga, donde hay acción constante y giros dramáticos sorprendentes.

En definitiva, a todos vosotros, lectores y lectoras, que disfrutáis de la lectura porque os entusiasma embarcaros en una aventura literaria.

Personajes principales

Lisa Lee Cotton

Lisa Lee Cotton es una joven idealista, propietaria de una librería en Pebbletown, un remoto pueblo del medio Oeste, cuyo negocio está al borde de la ruina. Una noche, lee la noticia publicada en una revista en la que se ofrecen los detalles de la llegada de Óscar Wilde a Norteamérica, donde desarrollará un ciclo de conferencias explicando cómo hacer de la vida una Obra de Arte a través del esteticismo. Lisa, sorprendida y entusiasmada ante esta singular forma de pensar, invita a Wilde a acudir a su establecimiento. Empujada por las adversidades económicas, Lisa transforma su librería, antes de la llegada de Wilde, en una suerte de Café llamado Starbacks donde las mujeres descubren un particular punto de encuentro, novedoso en la época, donde la mujer vive subyugada por marcadas costumbres machistas. Lisa es una joven inconformista y feminista que, sin estridencias, no asume la desigualdad de género que se vive en su tiempo. Gran lectora y encadenada a una constante crisis existencial, busca cómo darle sentido a su vida. Cree que las ideas de Wilde podrían ayudarle a conseguirlo, o al menos alumbrar su camino.

León Goblin

En León Goblin encontramos a un joven, un tanto inocente, de alma noble, llegado desde su Irlanda natal a Norteamérica, como un inmigrante más; sin más fortuna que el estuche ajado donde embala la música de su violín. Su virtuosismo con tal instrumento hace que Theodor Oakley le proporcione algunos trabajos en los que le utiliza para su propio beneficio, haciendo trampas en partidas de póker. León toca las notas de su violín, informándole de las cartas que poseen el resto de jugadores. Las circunstancias, y el empuje delictivo de Theodor Oakley, le llevan a hacerse pasar por Óscar Wilde ante la invitación de Lisa Lee Cotton. Emprenderá, así, un viaje hasta Pebbletown, junto a Oakley, sumido en un tempestuoso vaivén emocional, tras conocer a Wilde personalmente y comenzar a hacerse esa pregunta de difícil respuesta, justo antes de conocer a Lisa Lee: ¿cuál es el sentido de la vida?

Theodor Oakley

Zozobrando en el alcoholismo, con un particular código ético y bregado en el costado menos amable de la vida, Oakley es un inmigrante irlandés que llegó de niño a los Estados Unidos. La miseria que acompañaba a su familia le hizo recalar en el conflictivo barrio The Five Points, lo que ha marcado su carácter. Por otro lado, sus habilidades sociales le han procurado trabajar junto al alcalde de Nueva York, antes que eso empresario, que confía en él para atender diferentes asuntos, algunos algo turbios, pero que han engrandecido su fortuna. Oakley, cansado de ser un paria, viendo pasar la opulencia a su lado, pero sin poder conseguirla, idea esas partidas de cartas amañadas con la cooperación necesaria de Goblin para ganar dinero fácil. Theodor representa una especie de ‘némesis’ de Goblin, aprovechándose de él y llevándole por la senda del mal para su propio beneficio. Sin embargo, en el transcurso de la narración se verá cómo esta aseveración está sumida en un amplio espectro de claroscuros.

Óscar Wilde

La trama principal de la novela gira en torno al eterno escritor irlandés, cuando comienza a fraguar su imagen pública. Gracias al éxito de la ópera ‘Patience’, los representantes de los derechos de la obra vieron el filón que podría suponer contar con la presencia de un dandi genuino en América. Así, se organiza una serie de conferencias sobre el esteticismo que impartirá Óscar Wilde recorriendo numerosas ciudades de Norteamérica y Canadá. La novela nos sitúa en ese punto, en su llegada a América, cuando estrena en el Chickering Hall neoyorkino la primera de sus lecturas. Al terminar, es recibido por las autoridades de la ciudad. Momento que aprovechará Oakley para intentar estafarle a él y a los presentes en una inusual partida de póker. Posteriormente, Wilde comparte con Goblin un encuentro en el que queda prendado de la forma de ser y en el talento del violinista, sin embargo, pronto cree que quiere volver a engañarle, por lo que pone el asunto en manos de la justicia. El personaje recreado en la novela despliega todo su poder intelectual en diálogos basados en frases inspiradas en su pensamiento, la mayor parte de ellas, literales. Wilde sirve de base para recrear la idea de cómo convertir la propia existencia en la obra de arte que quiso para su vida, pero que no pudo lograr.

PRÓLOGO del escritor LUIS ANTONIO DE VILLENA para WILDE ENCADENADO

Luis Antonio de Villena
Luis Antonio de Villena

ÓSCAR  WILDE  EN  NUEVA YORK
LUIS  ANTONIO  DE  VILLENA

Óscar no era todavía la descomunal leyenda que es hoy, pero ya era una leyenda y a él le gustaba cultivarla.  Hablamos de un Wilde joven (nació en Dublín en 1854) y que había publicado un muy primoroso, aunque no en exceso novedoso, libro de poemas. Si bien el esteticismo inglés lo inventaron Ruskin, Walter Pater -que fue profesor en Oxford de Wilde- y lo siguieron poetas como Swimburne o el también pintor prerrafaelita y decadente Dante Gabriel Rossetti, fue Óscar Wilde quien lo convirtió en una tarea de propaganda personal y en objeto de divulgación. El Wilde que se paseaba con un girasol en la mano, y que lucía “el traje estético” (aspiraba a que hombres y mujeres vistieran de otra manera) incluyendo hebillas plateadas en los zapatos de charol… Es decir, Óscar Wilde llegó al festival esteticista de los últimos pero se convirtió (al poner su persona al servicio de la causa) en prácticamente el primero… 

En ese tiempo dos muy famosos libretistas y compositores, Gilbert & Sullivan, estrenaron una opereta cómica o bufa que pretendía mofarse del esteticismo, tan de exquisita moda. La obra se llama “Patience”, y con su personaje Bunthorne no quisieron caricaturizar a Wilde, sino a todo lo que un crítico llamó los “Fleshly poets” es decir “los poetas carnales”, inmorales, desde el esteticismo, dudosos… “Patience” se estrenó en Londres en abril de 1881, tuvo tal éxito que los empresarios tuvieron que llevarla a un teatro más grande, el Savoy. En esos momentos Wilde vivía su llamativo momento de esteta arquetípico, con su cabello largo, sus chaquetas de terciopelo y el amaneramiento de sus flores. Por ese motivo (y por la propaganda llamativa que el personaje generaba) nadie dudó en Londres de que el protagonista de “Patience”, caricaturizado, era Óscar Wilde. Llamar la atención a nuestro Óscar nunca le había importado. El éxito de la opereta, al ponerle nombre y apellido, se incrementó aún más. 


Todo esto (y las muchas anécdotas americanas de Wilde, como su desdén por las cataratas del Niágara) es necesario tenerlo como telón de fondo para entender y gozar la novela de nuestro amigo José Carlos Bermejo“Wilde encadenado” que es esencialmente ficción, y buena y muy amena ficción, sobre este Wilde americano y neoyorquino…


Curiosamente en el verano de 1881 –Wilde tenía 26 años– recibió la propuesta generosa de estar casi un año en Estados Unidos (y algo en Canadá) dando conferencias sobre “El Renacimiento inglés del Arte”, título de uno de los textos. Óscar aceptó encantado –era fama y dinero– y partiría a Nueva York, escala principal pero no única, en diciembre. Todo se le presentó como algo muy serio, expandir y explicar el esteticismo inglés en los algo palurdos EEUU, que Wilde, desdeñoso, denominó “Yanquilandia”. Pero ¿sabía nuestro Óscar lo que había detrás de esa seriedad más o menos académica? El empresario de “Patience”, llamado Richard d’Oyly Carte, se dio cuenta del negocio. “Patience” se estrenaría en Nueva York al año siguiente, pero para que los yanquis pudieran entender y disfrutar de la obra (para su éxito) necesitaban saber en vivo, lo que era el esteticismo inglés. ¿Qué mejor que enviarlos al supuesto protagonista, Óscar Wilde, que –cubierto publicitariamente– no dejaría de hacer charlas, números y actuaciones Pero es seguro que esta jugada comercial, bien pensada y astuta, del señor  d’Oyly Carte, Wilde la ignoró por completó de entrada. 

Y el “show” esperado funcionó, Wilde no dejó de decir excentricidades y brillanteces, hasta el punto de alargar no poco el tiempo de permanencia americano. Óscar partió de Inglaterra  el 24 de diciembre de 1881 y no regresó –y con pingües ganancias, que pronto dilapidó– hasta el 27 de diciembre de 1882. Todo salió bien para Óscar y todo salió bien para el empresario que, muy arteramente, lo engañó.

Todo esto (y las muchas anécdotas americanas de Wilde, como su desdén por las cataratas del Niágara) es necesario tenerlo como telón de fondo para entender y gozar la novela de nuestro amigo José Carlos Bermejo, “Wilde encadenado” que es esencialmente ficción, y buena y muy amena ficción, sobre este Wilde americano y neoyorquino y con el eco noble de una famosa tragedia atribuida a Esquilo (aunque actualmente se piensa que es de un escritor posterior) llamada “Prometeo encadenado”. 

José Carlos Bermejo ficcionaliza muy bien al Wilde americano, dejándonos presente siempre que estamos ante una novela y lo que es más una novela de intriga. Baste un párrafo para entender el tono (de un admirador de Wilde) que no la peripecia: “¿Óscar Wilde? Por supuesto, ¿quién no conoce a Óscar Wilde? Estuve en el Chikering Hall –uno de los lugares de las conferencias de Óscar– escuchando su fantástica conferencia. ¡Qué deslumbrante joven! ¡Y qué osado! Solo por ver cómo viste merece la pena conocerlo. ¿Y cómo has conseguido que venga? No dejarás de sorprenderme nunca.”

Disfrutemos de Wilde y de sus embrollos neoyorquinos en una muy singular y atractiva novela. Gracias a José Carlos Bermejo. 

Luis Antonio de Villena
Madrid, Enero. 2018. 

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