Hubo una época, creedme, en la que los sábados por la mañana no consistían en hacer scroll infinito viendo vídeos de 15 segundos de gente bailando o fingiendo que cocinan.
En mi generación, nos plantaban delante de la televisión y nos educaban con historias maravillosas y aterradoras. Historias que duraban 90 minutos y te dejaban poso. Hoy, abandonamos a la infancia y a la adolescencia al algoritmo de TikTok, infantilizándolos con dopamina rápida. Nosotros, en cambio, teníamos a Richard Matheson y a una araña gigante. (Vi la película original «El increíble hombre menguante», probablemente en el programa mítico Pista Libre, cuando solo había dos canales de televisión; no los tropecientos que hay ahora).
Hoy quiero hablaros del miedo a desaparecer. Pero no a que te cierren la cuenta de Instagram, sino a desaparecer físicamente. Hoy hablamos de El increíble hombre menguante -esa película de la os hablaba y que ahora conoce remake-; y de cómo Charles Bukowski convirtió esa pesadilla de ciencia ficción en una fantasía erótica retorcida.
Escucha el episodio en mi podcast: Literatura con Aristas
1957: Cuando un gato doméstico era un T-Rex
La película original de Jack Arnold (basada en la novela de Matheson) es una obra maestra de la angustia. El protagonista, Scott Carey, atraviesa una nube radiactiva mientras su mujer le trae una cerveza (tiempos aquellos) y empieza a encoger.
Lo genial de la película no son los efectos especiales (que para la época eran brutales), sino la psicología. A medida que Scott se hace pequeño, su masculinidad se desmorona. Su mujer pasa de ser su compañera a ser una gigante inalcanzable. Su gato se convierte en un monstruo devorador de hombres. Y el sótano… ay, el sótano.
Si no has sentido terror viendo a un hombre luchar contra una araña común usando un alfiler como espada, no sabes lo que es el cine.
El ‘Remake’ francés (L’homme qui rétrécit)
Como en Hollywood ya no quedan ideas originales, este año nos llega la versión francesa dirigida por Jan Kounen. Protagonizada por Jean Dujardin (el de The Artist).
Me pregunto si mantendrán la carga filosófica del final de Matheson —esa aceptación de que al hacerse microscópico se une al universo— o si le meterán CGI hasta en las pestañas y lo convertirán en una peli de acción de Marvel. Permita que sea escéptico. El existencialismo de los 50 es difícil de replicar en la era del iPhone.
El giro sucio: «Cariño, he encogido al borracho»
Y aquí es donde entran las aristas. Porque si hay alguien capaz de coger una premisa de ciencia ficción y revolcarla en el fango, ese es Charles Bukowski.
En su relato «Quince centímetros» (incluido en la colección Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones), Hank le da una vuelta de tuerca al concepto. Aquí no hay nubes radiactivas. Aquí hay una mujer, Sara, que harta de su marido, lo manipula dietéticamente hasta reducirlo al tamaño de una muñeca Barbie.
Del terror a la sumisión
Mientras que el personaje de Matheson lucha por su dignidad, el de Bukowski se convierte en una «mascota mágica». Sara lo usa. Lo convierte en su juguete sexual privado. Lo domina.
Es realismo sucio con un toque fantástico. Bukowski explora las dinámicas de poder en la pareja de la forma más cruda posible: si te haces pequeño (metafóricamente, si pierdes tu carácter, tu dinero, tu fuerza), te comen. O en este caso, te convierten en un vibrador viviente.
🎧 El lado oscuro de los clásicos
Si te gusta analizar cómo la literatura clásica choca con la visión moderna (y sucia), tienes que escuchar mi podcast ‘Literatura con Aristas’. En el primer episodio analizamos si Bukowski sería cancelado hoy.
La Conclusión: El tamaño importa (la metáfora)
Tanto Matheson como Bukowski nos dicen lo mismo: el mundo es un lugar aterradoramente grande.
Para Matheson, la solución es espiritual: aceptar que eres polvo de estrellas.
Para Bukowski, la solución es cínica: si te van a tratar como a un juguete, al menos intenta disfrutar del viaje (o emborracharte por el camino). Eso sí, busca venganza. No puedo hacerte spoiler, lee el relato. Es maravilloso.
Yo me quedo con esa mañana de sábado viendo la tele, descubriendo que una araña de jardín podía dar más miedo que cualquier challenge viral de hoy en día.
🐜 Y tú, ¿viste la película original en televisión? ¿Qué harías si mañana despertaras midiendo 15 centímetros? (Respuestas serias o bukowskianas, se aceptan ambas).
