Todo el mundo conoce el «Club de los 27» de la música: Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain, Amy Winehouse… Parecen tener el monopolio de la autodestrucción glamurosa.
Pero, por favor, un respeto a los mayores. Mucho antes de que los rockeros descubrieran las drogas y las escopetas, los escritores ya estaban muriendo jóvenes de formas estúpidas, trágicas y románticas. Los poetas inventaron el «Live fast, die young« cuando el rock and roll ni siquiera era un brillo en los ojos de Elvis.
Hoy repaso a los insignes y honoríficos miembros del Club de los 27 Literario. Genios que escribieron obras maestras antes de tener que preocuparse por la declaración de la renta del año siguiente, la jubilación o el testamento.
1. Mijaíl Lérmontov (27 años): El duelo más tonto de la historia
Lérmontov era el «chico malo» de la literatura rusa. Escribió Un héroe de nuestro tiempo y se tomó el título demasiado en serio.
Causa de la muerte: Un duelo. Pero no un duelo épico por el honor de una dama. No. Lérmontov se burló de un compañero del ejército, Nikolai Martynov, llamándole «mono con una gran espada«. Martynov se enfadó y le retó.
Lérmontov, en un alarde de chulería máxima, disparó al aire diciendo que no quería matar a ese idiota. Martynov, que no tenía sentido del humor, le disparó al corazón. Fin.
Lección: El sarcasmo mata antes que el tabaco.
2. Rupert Brooke (27 años): La muerte menos épica
Era el poeta más guapo de Inglaterra. Yeats dijo que era «el joven más hermoso de Inglaterra«. Se alistó en la Primera Guerra Mundial para escribir poemas heroicos sobre morir por la patria.
Causa de la muerte: ¿Una granada? ¿Una bayoneta? No. Le picó un mosquito en el labio. Se le infectó. Murió de sepsis en un barco francés antes de llegar a la batalla de Galípoli.
La guerra es un infierno, pero la higiene en 1915 era peor.
3. Stephen Crane (28 años): Casi, casi
Vale, tenía 28, pero vamos a dejarle entrar en el club porque vivió como si tuviera prisa. Escribió La roja insignia del valor sin haber estado nunca en una guerra (eso es imaginación y no lo de ahora). Vivió con una madame de un burdel, naufragó en un barco y cubrió la guerra de Cuba.
Causa de la muerte: Tuberculosis. La enfermedad de moda de la época. Si no tosías sangre en un pañuelo de encaje, no eras nadie en el siglo XIX.
4. Los que llegaron tarde a la fiesta (pero con estilo)
Algunos se pasaron de frenada, pero merecen mención:
- Sylvia Plath (30 años): La reina de la poesía confesional. Su final metiendo la cabeza en el horno es tristemente icónico. Nos enseñó que el talento y la depresión a veces duermen en la misma cama.
- Percy Bysshe Shelley (29 años): Se ahogó en un barco llamado «Don Juan» durante una tormenta. Lo encontraron con un libro de Keats en el bolsillo. Eso es morir con la marca puesta.
🥃 El Anti-Club 27: Charles Bukowski
Si hay alguien que desafió a la muerte, al hígado y a la lógica médica, fue Bukowski. Bebió lo suficiente para matar a un regimiento, vivió en la miseria y, sin embargo, llegó a viejo para contarlo (y para comprarse un Macintosh).
Si quieres saber cómo sobrevivió el viejo indecente a su propia leyenda, lee mi libro ‘Los últimos años de Charles Bukowski’.
Conclusión: Mejor escribir viejo que morir joven
El mito del «cadáver bonito» queda muy bien en las camisetas, pero fatal en la bibliografía. Si estos autores hubieran vivido más, habríamos tenido más obras maestras.
Por eso, en el género Noir, los detectives suelen ser viejos, estar cansados y tener cicatrices. Porque sobrevivir en un mundo que quiere matarte es el verdadero acto de rebeldía.
⚰️ Y tú, ¿a qué autor muerto antes de tiempo te gustaría resucitar para que escribiera un libro más? Yo voto por Lorca o Kennedy Toole. Te leo en comentarios.
